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Pulgones: Qué son, cómo identificarlos y cómo eliminarlos

Soluciones y tratamientos para eliminar los pulgones

Por Jesús Martínez Cruz, creador de Plantynia | 8 de octubre de 2026

Los pulgones son una de las plagas más frecuentes y pueden aparecer prácticamente de un día para otro. Unos pocos pulgones pueden llegar a la planta desde otras plantas, a través de una ventana o con una planta nueva y, en pocos días, las partes más tiernas pueden quedar cubiertas de pequeños insectos verdes, negros o de otros colores. Las hojas se deforman o se rizan y las zonas afectadas pueden quedar pegajosas debido a la melaza que producen.

Aunque pueden debilitar rápidamente la planta y causar daños importantes si se multiplican, los pulgones tienen el cuerpo blando y se mueven lentamente, por lo que detectarlos a tiempo permite actuar con rapidez. En este artículo te explicamos cómo reconocer una infestación de pulgones, qué daños pueden causar y qué tratamientos puedes utilizar para eliminarlos y proteger tus plantas.

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¿Qué son los pulgones?

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Los pulgones son pequeños insectos de cuerpo blando y forma de pera, normalmente de 1 a 3 mm de longitud. Pueden ser verdes, negros, amarillos, rosados, grises o casi blancos, dependiendo de la especie, y pueden aparecer con o sin alas. Se alimentan succionando la savia de la planta, especialmente en las partes más tiernas.


Para reconocer los pulgones fácilmente, fíjate en la parte posterior de su cuerpo: tienen dos pequeños tubos, llamados sifones o cornículos, que sobresalen del extremo posterior. Esta característica permite diferenciarlos de muchas otras plagas habituales de las plantas.


Suelen concentrarse en las hojas jóvenes, las puntas de los tallos, los brotes y los capullos florales. En una misma colonia puedes encontrar adultos de diferentes tamaños, ninfas muy pequeñas, algunos individuos alados y restos blancos de las mudas.


Los síntomas de los pulgones también son fáciles de reconocer. Las hojas nuevas pueden aparecer rizadas, deformadas o retorcidas, los brotes pueden debilitarse y los capullos pueden abortar o desarrollarse de forma anormal. Además, los pulgones producen una sustancia pegajosa llamada melaza, que cubre las hojas y puede favorecer la aparición de negrilla. Si observas hormigas subiendo y bajando por los tallos, también puede ser una señal de que hay una colonia de pulgones.


Existen muchas especies de pulgones y pueden afectar a todo tipo de plantas, desde hortalizas y plantas ornamentales hasta frutales. Su presencia suele aumentar con temperaturas suaves y cálidas, especialmente entre 18 y 26 °C, mientras que el frío y las lluvias pueden reducir su actividad. Un exceso de nitrógeno también puede favorecer su aparición, ya que provoca un crecimiento abundante de brotes jóvenes, que son especialmente atractivos para estos insectos.


Además de debilitar la planta directamente, algunas especies de pulgones pueden transmitir enfermedades, ya que actúan como vectores de virus y otros agentes patógenos.

Síntomas y cómo reconocerlos los pulgones en las plantas

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Existen varias señales que pueden indicar la presencia de pulgones en las plantas. Uno de los primeros síntomas aparece en las hojas jóvenes y los brotes, donde estos insectos suelen concentrarse para alimentarse de la savia.


Las hojas afectadas pueden aparecer rizadas, curvadas, deformadas o retorcidas. Los brotes jóvenes también pueden presentar un crecimiento anormal y, en algunos casos, los capullos pueden deformarse o no llegar a desarrollarse correctamente.


Otro signo muy característico es la presencia de melaza. Los pulgones producen esta sustancia azucarada mientras se alimentan y la depositan sobre las hojas y los tallos. Por eso, las zonas afectadas pueden quedar pegajosas y brillantes.


La melaza también favorece la aparición de negrilla o fumagina, un recubrimiento oscuro que aparece sobre las hojas. Cuando la infestación es importante, esta capa negra puede cubrir parte de la superficie de la hoja y reducir la fotosíntesis.


Los pulgones también pueden debilitar el crecimiento de la planta. Al alimentarse continuamente de la savia, pueden provocar un crecimiento más lento, especialmente en plantas jóvenes y en brotes que todavía están desarrollándose.


Para reconocer una infestación de pulgones, revisa principalmente las puntas de los tallos, los brotes, los capullos y el envés de las hojas. Los pulgones suelen aparecer formando colonias de pequeños insectos verdes, negros, amarillos, grises o pálidos. También pueden encontrarse restos blancos de sus mudas entre los insectos.


Las hormigas en la planta son otra señal que conviene tener en cuenta. Las hormigas se sienten atraídas por la melaza producida por los pulgones y pueden proteger sus colonias para mantener esta fuente de alimento. Por eso, encontrar muchas hormigas subiendo y bajando por los tallos puede indicar que hay pulgones escondidos en los brotes o en el envés de las hojas.

Lo que observas

Qué puede indicar

Colonias de insectos verdes, negros o pálidos en las puntas de los tallos y los capullos

Pulgones formando una colonia activa

Hojas nuevas rizadas, deformadas o abolladas

Pulgones alimentándose de los tejidos jóvenes

Hojas y tallos pegajosos

Presencia de melaza producida por pulgones

Capa negra sobre las hojas

Aparición de negrilla o fumagina sobre la melaza

Hormigas subiendo por los tallos

Posible presencia de pulgones en brotes y hojas jóvenes

Puntitos o restos blancos en el envés de las hojas

Restos de muda de pulgón, que pueden indicar una colonia activa

Brotes débiles o crecimiento lento

Daños causados por una infestación de pulgones


¿Con qué plagas se confunden los pulgones?

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Los pulgones pueden confundirse con otras plagas de las plantas, especialmente cuando la infestación todavía es pequeña o cuando solo encontramos restos y daños en las hojas. Para identificarlos correctamente, hay que fijarse tanto en el insecto como en los síntomas que aparecen en la planta.


Los restos blancos de las mudas de los pulgones pueden confundirse fácilmente con mosca blanca o cochinilla algodonosa. Sin embargo, estos restos son secos, están vacíos y no se mueven. La mosca blanca está formada por pequeños insectos alados parecidos a diminutas polillas blancas que suelen salir volando cuando movemos la planta. En cambio, la cochinilla algodonosa forma pequeños grupos o mechones blancos, especialmente en las axilas de las hojas y los tallos.


Los trips también pueden causar daños parecidos a los pulgones, sobre todo en los brotes y hojas jóvenes. Sin embargo, son insectos más alargados y se mueven rápidamente. Además, suelen dejar marcas o zonas plateadas en las hojas acompañadas de pequeños puntos negros, mientras que los pulgones suelen producir melaza y hojas pegajosas.


También es importante tener en cuenta que las hojas rizadas o deformadas no siempre significan que haya pulgones. Estos síntomas pueden aparecer por otros problemas, como estrés hídrico, cambios de temperatura, exceso o falta de nutrientes o determinadas enfermedades. Si no encuentras pulgones ni otros signos de su presencia, conviene buscar otras posibles causas antes de aplicar un tratamiento.


La mejor forma de diferenciar los pulgones de otras plagas es observar de cerca los brotes, el envés de las hojas y las zonas donde aparecen los síntomas. Encontrar una colonia de pequeños insectos de cuerpo blando, junto con melaza, hojas deformadas o restos de muda, es una señal clara de que probablemente estamos ante una infestación de pulgones.

¿Por qué aparecen los pulgones en las plantas?

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Los pulgones pueden llegar a las plantas de muchas formas. Durante los meses cálidos pueden llegar desde otras plantas, transportados por el aire, pero también pueden entrar en casa con una planta nueva, flores cortadas, esquejes o incluso hierbas aromáticas. Las plantas que pasan parte del año en el exterior también pueden llevar pulgones al volver a entrar en casa.


Una vez que llegan a una planta, el problema puede aumentar rápidamente. Los pulgones se sienten especialmente atraídos por los brotes y tejidos jóvenes, ya que son más tiernos y fáciles de perforar para alimentarse de la savia. Además, pueden reproducirse muy rápidamente cuando encuentran buenas condiciones, por lo que una pequeña cantidad de pulgones puede convertirse en una colonia numerosa en pocos días.


El exceso de nitrógeno también puede favorecer la aparición y multiplicación de pulgones. Un abonado excesivo provoca un crecimiento abundante de hojas y brotes jóvenes, precisamente las partes de la planta que más atraen a estos insectos.


Las temperaturas suaves y cálidas, junto con un crecimiento vegetativo abundante, favorecen su desarrollo. Por eso, los pulgones suelen ser especialmente frecuentes durante las épocas de mayor crecimiento de las plantas.


Pueden aparecer en prácticamente cualquier planta, pero son habituales en rosales, hibiscos, plantas aromáticas, hortalizas, frutales y plantas ornamentales, especialmente cuando están produciendo nuevos brotes, hojas o flores.


En resumen, los pulgones no aparecen porque una planta esté necesariamente enferma. Normalmente llegan desde el exterior o desde otra planta y encuentran unas condiciones favorables para alimentarse y multiplicarse. Por eso, revisar las plantas nuevas y observar regularmente los brotes jóvenes es una de las mejores formas de detectar la plaga antes de que se extienda.

Cómo eliminar los pulgones: tratamiento paso a paso

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Para eliminar los pulgones no siempre es necesario utilizar productos fuertes. Cuando la infestación todavía es pequeña, se pueden controlar fácilmente combinando la eliminación manual, el agua y un tratamiento adecuado. Lo más importante es actuar pronto y repetir el tratamiento, porque los pulgones se reproducen rápidamente.


1. Aísla la planta

Si tienes varias plantas juntas, separa la planta afectada para evitar que los pulgones pasen a otras. Revisa especialmente las plantas que estén cerca y aquellas que tengan brotes jóvenes.


2. Elimina los pulgones con agua

Una de las formas más sencillas de reducir una infestación es utilizar agua a presión moderada. Lleva la planta al exterior, al fregadero o a la ducha y moja bien los tallos, los brotes y el envés de las hojas, donde suelen esconderse.


Los pulgones tienen el cuerpo blando y se desprenden fácilmente con el agua. En plantas delicadas, puedes retirarlos con los dedos o con un paño húmedo.


3. Elimina las partes muy afectadas

Si algunas puntas de los tallos, hojas o capullos están completamente cubiertos de pulgones y muy deformados, puedes podar las partes más afectadas. Esto ayuda a reducir rápidamente el número de insectos y facilita que el tratamiento llegue a las zonas que todavía pueden recuperarse.


4. Utiliza un jabón insecticida

Después de eliminar la mayor cantidad posible de pulgones, puedes aplicar un jabón insecticida, como jabón potásico o productos a base de sales potásicas de ácidos grasos.


Estos productos actúan principalmente por contacto, por lo que es importante mojar directamente los pulgones y cubrir bien los brotes y el envés de las hojas. Utiliza siempre la dosis indicada en la etiqueta del producto.


El aceite de neem también se utiliza para combatir diferentes insectos y puede ser otra opción, siempre siguiendo las indicaciones del producto y comprobando previamente que sea adecuado para la planta.

Evita realizar las aplicaciones con sol directo o temperaturas muy altas. En plantas delicadas, prueba primero el producto en una pequeña zona y observa la reacción de la planta antes de tratarla por completo.


5. Utiliza un insecticida de contacto

Cuando existe una infestación fuerte de pulgones, la plaga vuelve a aparecer continuamente o no se consigue controlar con los métodos anteriores, puede ser necesario utilizar un insecticida químico de contacto.


Estos insecticidas actúan cuando el producto entra en contacto con los pulgones, por lo que es fundamental cubrir bien las zonas donde se encuentran, especialmente los brotes, tallos y el envés de las hojas. Son una buena alternativa cuando los pulgones son numerosos, persisten o vuelven a aparecer después de varios tratamientos.


6. Repite el tratamiento

Una sola aplicación normalmente no es suficiente para eliminar una infestación de pulgones. Revisa la planta cada pocos días y repite el tratamiento siguiendo las indicaciones de la etiqueta del producto utilizado.


Presta especial atención a los brotes nuevos, el envés de las hojas y los capullos, ya que algunos pulgones pueden quedar escondidos y volver a formar una colonia.


7. Utiliza trampas adhesivas

Las trampas cromáticas amarillas pueden ser útiles para detectar y capturar pulgones alados. No sustituyen al tratamiento sobre la planta, pero ayudan a controlar los individuos que pueden desplazarse hacia otras plantas y permiten comprobar si la presencia de adultos está disminuyendo.


8. Control biológico: utiliza enemigos naturales

Cuando se trata de cultivos, invernaderos o colecciones con muchas plantas, el control biológico de los pulgones puede ser una opción muy eficaz.


Entre sus principales enemigos naturales encontramos las mariquitas, las larvas de crisopa, las larvas de mosca sírfida y las avispas parasitoides. Estos organismos se alimentan de los pulgones o los parasitan y pueden ayudar a mantener la población bajo control.


Las mariquitas son uno de los depredadores más conocidos. Tanto los adultos como sus larvas pueden alimentarse de pulgones, por lo que es importante no eliminarlos cuando aparecen de forma natural en las plantas.


Las larvas de crisopa, conocidas también como leones de los pulgones, son especialmente voraces y pueden consumir grandes cantidades de pulgones y otras pequeñas plagas.


Las avispas parasitoides actúan de otra forma: ponen sus huevos en el interior de los pulgones y sus larvas se desarrollan dentro de ellos. Cuando encuentres pulgones hinchados, inmóviles y de color marrón o dorado, pueden ser pulgones parasitados, por lo que no conviene eliminarlos.




¿Qué hacer después de eliminar los pulgones?


Una vez controlada la infestación, limpia las hojas para eliminar la melaza y la negrilla que hayan quedado sobre la planta. Las hojas que ya están muy rizadas o deformadas normalmente no recuperarán su forma, pero los nuevos brotes deberían crecer sanos y sin deformaciones.


También es importante revisar periódicamente la planta y evitar un exceso de fertilizantes ricos en nitrógeno, ya que un crecimiento excesivo de brotes tiernos puede favorecer nuevamente la aparición de pulgones.


La mejor estrategia para combatir los pulgones es actuar cuando aparecen los primeros individuos, eliminarlos cuanto antes y mantener un seguimiento de la planta durante los días siguientes.

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