
Estrés ambiental
Exceso de sol
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Patógeno:
Estrés ambiental
Tipo:
Riesgo para la planta:
INTERMEDIO



DESCRIPCIÓN
¿QUIÉN LO CAUSA?
El exceso de sol o las quemaduras solares en los frutos se trata de un trastorno fisiológico causado por una exposición excesiva de los tejidos del fruto a la radiación solar, especialmente cuando la temperatura de su superficie aumenta considerablemente por encima de la temperatura del aire. La radiación solar directa, y particularmente la radiación ultravioleta y la radiación infrarroja, puede provocar un aumento intenso de la temperatura de los tejidos expuestos y generar daños en las células de la epidermis y de las capas superficiales del fruto. El riesgo aumenta cuando los frutos que normalmente permanecían protegidos por las hojas quedan expuestos repentinamente debido a podas, caída de hojas, defoliaciones, viento, estrés hídrico o cambios en la orientación de los frutos. Los tejidos expuestos pueden alcanzar temperaturas muy superiores a la temperatura ambiental, especialmente durante las horas centrales del día y en condiciones de elevada radiación. Cuando la temperatura superficial supera la capacidad de tolerancia del tejido, se producen alteraciones de las membranas celulares, desnaturalización de proteínas, pérdida de funcionalidad de las células y, en los casos más graves, muerte localizada de los tejidos. El daño puede aparecer rápidamente y no requiere la presencia de ningún organismo infeccioso. La sensibilidad depende de la especie, variedad, color y características de la epidermis, estado de maduración, contenido de agua, exposición previa al sol y capacidad del fruto para disipar el calor. Los frutos verdes o inmaduros pueden presentar una sensibilidad diferente a los frutos próximos a la maduración, mientras que determinadas variedades con piel más oscura pueden calentarse más rápidamente. El estrés hídrico incrementa considerablemente el riesgo porque reduce la disponibilidad de agua para mantener la transpiración y la refrigeración natural de los tejidos. Del mismo modo, una pérdida repentina de cobertura foliar puede exponer frutos que no estaban aclimatados a una radiación intensa. No existe infección, reproducción ni propagación de un organismo causal, por lo que el problema no presenta un proceso de transmisión biológica ni puede extenderse entre frutos como una enfermedad infecciosa.
SÍNTOMAS
El exceso de sol en los frutos provoca lesiones localizadas en las zonas directamente expuestas a una radiación solar intensa. Inicialmente puede observarse una decoloración o pérdida del color normal de la epidermis, seguida de un cambio hacia tonalidades amarillentas, blanquecinas, rojizas o marrones según la especie y el estado de maduración. A medida que el daño aumenta, las zonas afectadas pueden adquirir una apariencia seca, endurecida o ligeramente hundida y quedar claramente delimitadas respecto al tejido sano. En exposiciones muy intensas, las células superficiales pueden morir y formar áreas necrosadas que posteriormente se deshidratan y adquieren una textura coriácea. El daño suele localizarse principalmente en la cara del fruto orientada hacia el sol y puede ser más intenso en las partes que han quedado repentinamente expuestas por pérdida de hojas. Las lesiones pueden reducir el valor comercial del fruto y, cuando son extensas, afectar a su calidad y conservación. Las zonas dañadas también pueden facilitar posteriormente la entrada de determinados microorganismos oportunistas, aunque la quemadura solar en sí misma no está causada por hongos, bacterias ni otros patógenos. En frutos sensibles, la combinación de elevada radiación, temperaturas altas y déficit hídrico puede intensificar la deshidratación y favorecer la aparición de daños superficiales más graves. Coloración marrón / Manchas / Manchas con hundimiento / Deshidratación / Secado de tejidos / Necrosis superficial / Pérdida de color / Endurecimiento de la piel




TEMPERATURA Y HUMEDAD
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¿CÓMO SE CONTAGIA?
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¿CÓMO ELIMINARLA?
Tratamientos caseros
No hay tratamientos caseros
Tratamientos químicos
No existen tratamientos fitosanitarios. Se debe ajustar la exposición solar y proteger la planta del exceso de radiación.
Tratamientos autorizados en agricultura ecológica
No existen tratamientos fitosanitarios. Se debe ajustar la exposición solar y proteger la planta del exceso de radiación.
Insectos aliados
ÁCAROS DEPREDADORES
MARIQUITAS
CRISOPAS
AVISPILLAS PARÁSITAS
SIRFIDOS O MOSCAS PARÁSITAS
CHINCHES DEPREDADORAS
No hay aliados naturales
Mycodiplosis oidii (Mosquito depredador)
• Evitar una exposición excesiva y repentina de los frutos a la radiación solar directa, especialmente durante los periodos de mayor intensidad de radiación.
• Mantener una cobertura foliar suficiente alrededor de los frutos para proporcionar sombra natural durante las horas centrales del día.
• Evitar podas excesivamente intensas durante los periodos de elevada radiación y temperaturas altas.
• Planificar las podas de manera que no se produzca una exposición brusca de grandes cantidades de frutos que anteriormente estaban protegidos por las hojas.
• Evitar eliminar de forma innecesaria las hojas que proporcionan sombra directa a los frutos.
• Mantener un estado hídrico adecuado del cultivo para favorecer la transpiración y la capacidad natural de refrigeración de los tejidos.
• Evitar periodos prolongados de déficit hídrico durante las fases de crecimiento y maduración de los frutos.
• Mantener una programación de riego estable durante los periodos de temperaturas elevadas y elevada radiación solar.
• Vigilar especialmente los cultivos después de episodios de viento fuerte, granizo, enfermedades foliares o cualquier otra causa que provoque una pérdida importante de hojas.
• Reducir el estrés hídrico antes de los periodos previstos de temperaturas extremadamente elevadas.
• Utilizar mallas de sombreo cuando las condiciones climáticas o las características del cultivo hagan previsible un riesgo elevado de quemaduras solares.
• Seleccionar variedades menos sensibles a las quemaduras solares cuando el cultivo se encuentre en zonas con elevada radiación y temperaturas extremas.
• Mantener una nutrición equilibrada que favorezca un desarrollo adecuado de las hojas y una buena cobertura de los frutos.
• Evitar desequilibrios nutricionales que puedan favorecer una pérdida excesiva de hojas o reducir la capacidad de adaptación del cultivo al estrés ambiental.
• Controlar las enfermedades y plagas que puedan provocar defoliación y dejar los frutos directamente expuestos al sol.
• Evitar intervenciones que reduzcan bruscamente la superficie foliar durante las épocas de mayor riesgo.
• Vigilar los frutos situados en las zonas más expuestas de la planta, especialmente aquellos orientados hacia el sur o hacia el oeste en cultivos sensibles.
• Realizar inspecciones periódicas durante las olas de calor para detectar las primeras zonas de decoloración o necrosis.
• Evitar manipular innecesariamente los frutos durante los periodos de calor extremo, ya que los daños mecánicos pueden aumentar la sensibilidad de los tejidos expuestos.
• Mantener una adecuada disponibilidad de agua en el suelo durante las fases de rápido crecimiento del fruto.
• Mejorar la capacidad de retención de agua del suelo cuando sea necesario para reducir las fluctuaciones importantes de humedad.
• Utilizar acolchados adecuados para disminuir la evaporación del agua del suelo y ayudar a mantener una humedad más estable.
• Evitar una competencia excesiva de las malas hierbas por el agua disponible para las plantas.
• En cultivos especialmente sensibles, utilizar productos protectores autorizados que puedan formar una película o aumentar la reflectancia de la superficie del fruto, siempre siguiendo la autorización y las condiciones de uso correspondientes.
• Aplicar las medidas protectoras antes de los episodios de radiación extrema cuando su modo de acción requiera una cobertura preventiva.
• Retirar los frutos gravemente dañados cuando hayan perdido completamente su valor comercial y puedan dificultar las labores de recolección.
• Priorizar medidas preventivas, ya que una vez producido el daño celular por exceso de radiación no existe un tratamiento fitosanitario capaz de regenerar los tejidos necrosados.
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