
Ácaros
Frutos
Ácaros
Insecto
Tipo:
ALTO
Riesgo para la planta:
Distintas especies
Patógeno:

¿QUIÉN LO CAUSA?
Los ácaros son pequeños artrópodos pertenecientes principalmente a la subclase Acari, dentro de la clase Arachnida. Entre las especies que pueden afectar a los cultivos destacan diferentes representantes de las familias Tetranychidae, Eriophyidae y Tarsonemidae, como Tetranychus urticae, Panonychus spp. y Polyphagotarsonemus latus. Son organismos de tamaño muy reducido, generalmente difíciles de observar a simple vista, que se alimentan de los tejidos vegetales mediante estructuras bucales adaptadas para perforar las células y extraer su contenido. Las hembras depositan los huevos sobre la superficie vegetal o en zonas protegidas, dependiendo de la especie. Tras la eclosión aparecen las larvas, que posteriormente pasan por diferentes estadios ninfales antes de alcanzar la fase adulta. En muchas especies, el desarrollo es muy rápido cuando predominan temperaturas elevadas, pudiendo completarse varias generaciones en un periodo corto. Las hembras pueden producir numerosos descendientes y las poblaciones aumentan rápidamente cuando existen condiciones favorables y una baja presencia de enemigos naturales. Algunas especies producen telarañas finas sobre los órganos vegetales, que sirven como protección y facilitan la dispersión de los individuos. La dispersión puede producirse por contacto entre plantas, por corrientes de aire y mediante el movimiento de material vegetal, herramientas, maquinaria y operarios.
SÍNTOMAS
En Frutos, los ácaros producen daños principalmente como consecuencia de la alimentación sobre las células de los tejidos superficiales. Las picaduras y la extracción del contenido celular provocan alteraciones en la epidermis y pueden afectar al desarrollo y a la apariencia comercial del fruto. Dependiendo de la especie y de la intensidad del ataque, pueden aparecer decoloraciones, bronceado, russeting, deformaciones y lesiones superficiales. Algunas especies pueden establecerse en zonas protegidas y producir daños difíciles de detectar durante las primeras fases de infestación. Cuando las poblaciones son elevadas, la pérdida de tejido funcional y el estrés provocado en la planta pueden reducir el desarrollo y la calidad de los frutos.
• Decoloración amarillenta, blanquecina o plateada de la superficie
• Bronceado o pardeamiento de los tejidos
• Aparición de manchas y punteaduras
• Aspecto áspero o rugoso de la epidermis
• Russeting o formación de zonas corchosas
• Deformaciones y alteraciones del crecimiento del fruto
• Pequeñas lesiones y necrosis superficiales en ataques intensos
• Presencia de individuos, huevos o mudas sobre los tejidos
• Presencia de telarañas finas en algunas especies
• Reducción del tamaño y calidad del fruto
• Caída prematura de frutos en infestaciones graves
• Pérdida de valor comercial por deterioro de la apariencia



Condiciones de desarrollo
Temperatura:
20–32 °C
Humedad:
40–80 %
VÍAS DE TRANSMISIÓN
Contacto entre plantas, viento, corrientes de aire, transporte de material vegetal infestado, herramientas contaminadas, maquinaria agrícola, ropa y equipos de operarios, animales
PLANTAS REPELENTES
RECOMENDACIONES
TRATAMIENTOS
Tratamientos caseros
No hay tratamientos caseros
Aliados naturales
Tratamientos químicos
No hay tratamientos para esta enfermedad. Los tratamientos están dirigidos hacia los insectos vectores que los contagian. Consulta los tratamientos para los insectos.
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