
Hongos
Frutos
Mancha negra
Hongo
Tipo:
ALTO
Riesgo para la planta:
Phyllosticta sp.
Patógeno:

¿QUIÉN LO CAUSA?
Phyllosticta sp. es un género de hongos ascomicetos que incluye numerosas especies asociadas a diferentes cultivos y plantas, algunas de las cuales pueden afectar de forma importante a los frutos. Las especies de este género pueden comportarse como patógenos de tejidos vegetales vivos y también desarrollarse sobre tejidos debilitados o muertos, dependiendo de la especie y del cultivo afectado. El hongo desarrolla un micelio constituido por hifas que colonizan los tejidos infectados y puede formar estructuras reproductivas denominadas picnidios, en cuyo interior se producen numerosos conidios. Estos picnidios suelen desarrollarse dentro de las lesiones y constituyen una fuente importante de inóculo. En algunas especies también pueden producirse estructuras sexuales, como pseudotecios, que generan ascosporas y pueden contribuir a la dispersión y aparición de nuevas infecciones. La supervivencia del patógeno entre periodos favorables puede producirse en frutos afectados, restos vegetales, ramas, hojas y otros tejidos infectados que permanecen en el cultivo o en el suelo. Cuando las condiciones ambientales son favorables, las estructuras reproductivas liberan conidios, especialmente en presencia de agua libre o elevada humedad. Los conidios pueden ser transportados mediante gotas de lluvia, salpicaduras de agua y otros mecanismos de dispersión de corta distancia, alcanzando la superficie de frutos sanos. Una vez depositados sobre un tejido susceptible, los conidios pueden germinar y formar tubos germinativos que penetran en los tejidos, especialmente cuando existen heridas, microfisuras o zonas debilitadas. La humedad prolongada sobre la superficie del fruto favorece la germinación y el establecimiento de la infección. Tras la penetración, el hongo desarrolla micelio dentro de los tejidos y provoca la muerte localizada de las células, dando lugar a las lesiones características. Con el avance de la infección pueden formarse nuevos picnidios en las zonas afectadas, donde se producen nuevos conidios capaces de originar infecciones secundarias. En determinadas especies, las infecciones pueden permanecer latentes durante un periodo y hacerse visibles posteriormente, especialmente cuando los frutos maduran o cuando sufren estrés, daños mecánicos o condiciones ambientales favorables. La enfermedad puede adquirir especial importancia durante la fase de almacenamiento y conservación, ya que determinados frutos pueden presentar infecciones poco visibles en el momento de la recolección que progresan posteriormente. La cantidad de inóculo presente, la susceptibilidad del fruto, la presencia de heridas y la duración de los periodos de humedad son factores determinantes para la aparición y expansión de la enfermedad.
SÍNTOMAS
La mancha negra causada por Phyllosticta sp. puede producir lesiones necróticas en los frutos que inicialmente aparecen como pequeñas áreas circulares o irregulares decoloradas y que posteriormente adquieren tonalidades marrones, oscuras o negras. Las lesiones pueden permanecer superficiales o avanzar hacia los tejidos internos, provocando deterioro progresivo y pérdida de calidad. En función de la especie de Phyllosticta y del fruto afectado, las manchas pueden presentar bordes definidos, zonas deprimidas y estructuras reproductivas visibles como pequeños puntos negros. Estas estructuras corresponden principalmente a picnidios y pueden observarse sobre las lesiones cuando la enfermedad está suficientemente desarrollada. La presencia de humedad elevada favorece la producción y liberación de conidios y puede acelerar la expansión de las lesiones. En infecciones avanzadas, varias manchas pueden unirse y formar grandes áreas necróticas, llegando a provocar podredumbre y pérdida de valor comercial. Los síntomas pueden aparecer durante el desarrollo del fruto y continuar evolucionando después de la cosecha, especialmente cuando los frutos son almacenados bajo condiciones que favorecen la actividad del hongo. La enfermedad puede manifestarse mediante:
• Pequeñas manchas circulares o irregulares sobre la superficie de los frutos.
• Aparición de lesiones de color marrón, gris oscuro o negro.
• Lesiones progresivamente deprimidas.
• Bordes definidos alrededor de las manchas en determinados frutos.
• Expansión gradual de las lesiones hacia los tejidos próximos.
• Formación de pequeños puntos negros correspondientes a estructuras reproductivas del hongo.
• Aparición de picnidios sobre las zonas afectadas.
• Necrosis localizada de los tejidos.
• Unión de varias lesiones formando áreas extensas de tejido necrosado.
• Grietas o deterioro de la epidermis en lesiones avanzadas.
• Podredumbre del fruto cuando la infección progresa hacia los tejidos internos.
• Pérdida de firmeza y alteración de la textura.
• Deterioro progresivo durante el almacenamiento.
• Aparición o intensificación de síntomas después de la recolección.
• Reducción de la calidad comercial y aumento del porcentaje de frutos rechazados.



Condiciones de desarrollo
Temperatura:
20–28 °C
Humedad:
85–100 %
VÍAS DE TRANSMISIÓN
Conidios, ascosporas, lluvia, salpicaduras de agua, agua de riego, frutos infectados, restos vegetales contaminados, contacto entre frutos, herramientas contaminadas, maquinaria agrícola, cajas de recolección contaminadas, manos y ropa de los operarios, material vegetal contaminado.
PLANTAS REPELENTES
RECOMENDACIONES
TRATAMIENTOS
Tratamientos caseros
No hay tratamientos caseros
Aliados naturales
Tratamientos químicos
No hay tratamientos para esta enfermedad. Los tratamientos están dirigidos hacia los insectos vectores que los contagian. Consulta los tratamientos para los insectos.
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