
Moscas de la fruta
Frutos
Mosca mediterránea de la fruta
Insecto
Tipo:
CRÍTICO
Riesgo para la planta:
Ceratitis capitata
Patógeno:

¿QUIÉN LO CAUSA?
Ceratitis capitata, conocida como mosca mediterránea de la fruta, es una especie de díptero de la familia Tephritidae y una de las principales plagas de frutos en regiones de clima mediterráneo, subtropical y cálido. Se trata de una especie altamente polífaga, capaz de desarrollarse sobre numerosos cultivos frutales y sobre diferentes especies vegetales silvestres que pueden actuar como reservorio. Los adultos presentan una elevada capacidad de desplazamiento y las hembras buscan frutos en proceso de maduración para realizar la puesta. Mediante su ovipositor perforan la epidermis y depositan los huevos debajo de la superficie, generalmente en pequeños grupos. Después de la eclosión, las larvas permanecen en el interior del fruto y se alimentan de la pulpa, atravesando tres estadios larvarios. Esta alimentación provoca la destrucción progresiva de los tejidos y genera condiciones favorables para la entrada y multiplicación de microorganismos secundarios. Cuando completan su desarrollo, las larvas abandonan el fruto y pueden caer al suelo, donde se introducen a poca profundidad y forman una pupa. Tras la transformación emerge el adulto, que vuelve a alimentarse, aparearse y reproducirse. La duración de cada fase depende especialmente de la temperatura, disponibilidad de alimento y condiciones de humedad. En condiciones favorables puede completar varias generaciones durante una misma campaña, y las generaciones pueden solaparse cuando existen frutos susceptibles durante periodos prolongados. Los adultos se alimentan de sustancias azucaradas, secreciones vegetales y otras fuentes disponibles antes de alcanzar la madurez sexual y comenzar las puestas. Una característica especialmente importante de esta especie es su elevada capacidad de dispersión, ya que los adultos pueden desplazarse entre plantas, parcelas, cultivos y zonas con vegetación espontánea que produzcan frutos susceptibles. La plaga también puede introducirse en nuevas zonas mediante el transporte de frutos infestados que contienen huevos o larvas. Los frutos silvestres y los frutos abandonados en el cultivo pueden mantener poblaciones durante periodos en los que no existe una producción comercial significativa. Cuando las temperaturas aumentan dentro de los límites favorables y existe una disponibilidad continua de frutos, las poblaciones pueden incrementarse rápidamente. Las hembras seleccionan normalmente frutos próximos a la maduración, aunque la susceptibilidad depende de la especie vegetal, variedad, estado de madurez y características de la epidermis. El desarrollo de las larvas dentro del fruto dificulta considerablemente su control mediante tratamientos dirigidos únicamente a las fases internas. Por este motivo, las estrategias de manejo se centran especialmente en reducir las poblaciones adultas, evitar la puesta, eliminar los frutos infestados y disminuir las fuentes de reproducción.
SÍNTOMAS
Ceratitis capitata provoca daños directos en los frutos principalmente como consecuencia de las picaduras de puesta realizadas por las hembras y de la alimentación posterior de las larvas en el interior de la pulpa. Las hembras perforan la epidermis para depositar los huevos y estas perforaciones pueden constituir puntos de entrada para hongos y bacterias. Después de la eclosión, las larvas se alimentan de los tejidos internos y provocan una degradación progresiva de la pulpa. Inicialmente, el daño externo puede ser poco evidente y limitarse a pequeñas marcas o puntos de oviposición, pero posteriormente la zona afectada puede comenzar a ablandarse, cambiar de color y hundirse. La actividad de las larvas y la colonización secundaria por microorganismos pueden acelerar considerablemente la descomposición. En frutos maduros, la evolución puede ser especialmente rápida y provocar una pérdida importante de calidad comercial en pocos días. Los frutos afectados pueden caer prematuramente al suelo, donde las larvas pueden abandonar el fruto y completar su transformación en el suelo. La presencia de frutos infestados en la parcela constituye, por tanto, una fuente de nuevas generaciones y puede favorecer un rápido aumento de la población. La plaga puede manifestarse mediante:
• Pequeñas picaduras o puntos de oviposición en la epidermis.
• Marcas circulares o zonas ligeramente decoloradas alrededor de los puntos de puesta.
• Presencia de huevos debajo de la epidermis.
• Presencia de larvas blanquecinas en el interior de los frutos.
• Galerías y zonas de alimentación dentro de la pulpa.
• Ablandamiento progresivo de los tejidos.
• Hundimiento de la zona afectada.
• Cambios de coloración alrededor de los puntos de infestación.
• Exudación de líquidos por las zonas perforadas.
• Aparición de podredumbres secundarias causadas por hongos y bacterias.
• Descomposición progresiva de la pulpa.
• Pérdida de firmeza y alteración de la textura.
• Caída prematura de los frutos gravemente afectados.
• Presencia de larvas abandonando los frutos para pupar en el suelo.
• Pérdida de calidad comercial y rechazo de los frutos durante la selección y comercialización.



CONDICIONES DE DESARROLLO
Temperatura:
20–30 °C
Humedad:
60–90 %
¿CÓMO SE CONTAGIA?
Vuelo de adultos, movimiento entre plantas, movimiento entre parcelas, frutos infestados, huevos presentes en frutos, larvas presentes en frutos, pupas presentes en el suelo, transporte de frutos contaminados, cajas de recolección contaminadas, material vegetal infestado, maquinaria agrícola, herramientas contaminadas, transporte de materiales infestados.
PLANTAS REPELENTES
RECOMENDACIONES
¿CÓMO TRATARLO?
Tratamientos caseros
No hay tratamientos caseros
Aliados naturales
Tratamientos químicos
No hay tratamientos para esta enfermedad. Los tratamientos están dirigidos hacia los insectos vectores que los contagian. Consulta los tratamientos para los insectos.
PRODUCTOS RECOMENDADOS PARA ELIMINAR LA ENFERMEDAD




